Soledad

Novela de Carlos Decker-Molina
Decker-Molina es el escritor del exilio. Si Tomasa es su primera novela con el tema del exilio, Soledad es la segunda de una trilogía que piensa publicar en esta editorial. La tercera de la serie está en pleno proceso de elaboración.
La trama
Soledad es una madre boliviana, sola con dos hijas, exiliada en Chile. En 1973 huyen las tres a Suecia, pero, con la compañía de un hombre que luego se convierte en su pareja y en el padre de las niñas.
Más de 20 años viven sin problemas hasta que estalla la guerra de Yugoslavia.
Un año nuevo desaparece el hombre de Soledad; ya había perdido a su marido boliviano que también desapareció o lo “desaparecieron”. La desaparición de su segundo hombre nos llega a los entresijos de una guerra, la más sucia de los finales del Siglo XX. “¿Por qué mis padres me dieron el nombre Soledad, acaso es un destino manifiesto?”.
¿Quién era aquel hombre? ¿Era un periodista que investigaba los trasiegos de armas? ¿Era parte de una red de ex agentes que quedaron sin trabajo luego de la desaparición del “este”? ¿Era un simple – como decía – freelance que vendía su trabajo al mejor postor?
Un hacker, al que le entregan el computador del desaparecido, ayuda a desentrañar la duda, pero … ¿se animará a contar la verdad a la familia o entregará el material a un a migo suyo para escribir una novela del exilio latinoamericano en Suecia?
Alguien que leyó los originales de la novela de Decker-Molina dijo haberse enterado – de la mejor forma posible – sobre la realidad de la guerra de Yugoslavia y sobre el destino, siempre incierto, en el que se mueven los exiliados “latinos”.

1 valoración en Soledad

  1. ¿Por qué lo libros de Decker- Molina son apreciados en Suecia?

    “SOLEDAD” entre la
    reflexión y el suspenso

    Marta Inostroza Cartes (periodista y editora sueco/chilena)

    “Soledad” la reciente entrega literaria de Carlos Decker Molina no sólo es la urdida historia en torno a la desaparición de Javier, y sus intrincados relatos y relaciones con el tráfico de armas durante la guerra de los Balcanes, sino es también una suma de reflexiones que a través de la historia de sus distintos personajes, tocan temas que pertenecen a la Suecia de hoy.

    Con ese lenguaje corto, preciso, urgente legado de sus largos años como periodista de Sveriges Radio (Radio Suecia), el autor nos va envolviendo en el mundo íntimo de Soledad, esta mujer que con sus dos hijas huye de Bolivia a Chile, luego que su esposo, Alberto, fuera capturado y desaparecido, durante la persecución antiizquierdista que desató el general Hugo Banzer. Pero Chile tampoco se convierte en un lugar seguro. El golpe militar de septiembre de 1973, que derroca en forma brutal y sangrienta a Salvador Allende la coloca en el peligro y la inseguridad. Nuevamente la huida, nuevamente el exilio. Esta vez es Suecia el país de destino y con un miembro más en la familia: Javier. Este misterioso personaje, sin origen claro más que un pasaporte boliviano, aparecido para ella y sus hijas, una tarde, mientras esperaban en un refugio de las Naciones Unidas en Santiago a ser enviadas al exilio. Ignorándolo todo de él, le abren la puerta no sólo de ese eventual hogar, sino de sus vidas. Así se convierte en el seudo esposo y padre para las hijas de Soledad.

    “El exilio seca el alma. Nunca más se vuelve a ser lo que se fue”, reflexiona Soledad en parte del libro cuando en la inexplicable ausencia de Javier, recorre su propia vida, desterrada en cuerpo y alma, esforzando permanentemente su mente a adaptarse a esta nueva sociedad que la cobija, que en el caso de Suecia, está llena de desafíos que contravienen lo que había sido su rígida formación cristiana y conservadora. Pegado a ella está el conflicto de identidad de sus hijas, de esa no pertenencia, o de no saber quiénes realmente son. Este mundo que refleja la parte reflexiva de “Soledad” es el que lleva a muchos latinoamericanos, que llegaron a Suecia entre el 70 y 80, huyendo de las dictaduras militares que se adueñaron del cono sur, a sentirse reflejado, interpretado en esos sentimientos. Eso es lo que Decker Molina logra, producir una íntima conexión entre los personajes y sus lectores. Sus novelas (Tomasa y Soledad) se leen en Suecia, porque los “latinos” se reconocen en sus páginas.

    Pero, no hay que equivocarse. “Soledad” no es una novela en torno al exilio, o a los problemas de identidad en un contexto social, como Tomasa. No, estamos frente a un relato ágil, ameno de conspiraciones ocultas, de personajes que actúan en las sombras, con nombres e historias supuestas. Un entramado literario que atrapa al lector en sus redes desde el comienzo. En él la ficción y la realidad se entremezclan, se abrazan, y se funden en uno solo cuerpo. Y allí se nos van develando los oscuros e intrincados pasajes del pasado y casi presente del personaje central, Javier, Javier Bermejano, desaparecido sin dejar rastros una invernal tarde de diciembre.

    Es Ron, el cibernético sueco/somalí, amigo de Laura, una de las hijas de Soledad, y que transita entre la seria actividad de día en Ericsson,y en su entusiasmo oculto por desentrañar y romper la barrera de los códigos para acceder al inimitable conocimiento de la información digital (de día ingeniero de noche hacker), quien irá descorriendo las cortinas para conocer los misterios que envuelven a Javier.

    De los documentos acumulados en la memoria de la computadora, que pertenecía a Javier, irán apareciendo los secretos ocultos y los que no son tanto. Los primeros archivos parecen ser sólo recopilación de material, accesibles para todos, antecedentes de la guerra de los Balcanes, que en los comienzos de los 90, y hasta que se extendió a comienzos de este siglo, desmembraría lo que hasta ese momento se conocía como Yugoslavia. El enfrentamiento de serbios por un lado y croatas, bosnios y albanos por el otro, por razones enraizadas en causas políticas, económicas, culturales, étnicas y no menos religiosas, fue uno de los más sangrientos ocurridos en la Europa de después de la Segunda Guerra Mundial. Se habla de hasta 200 mil muertos y millones de desplazados. Pero ésta, como decía, es la documentación fría histórica. Porque lo que da vida nuestro personaje de “Soledad” son otros mundos, más sórdidos, más ocultos y por ello más peligrosos. Son los mundos de la corrupción, la prostitución, el tráfico de drogas y de armas, que iban de la mano con la guerra.

    Es en esto último donde se enlaza el misterio de la desaparición de Javier. Y aquí aparecen las ilícitas exportaciones de armas en pleno embargo de las Naciones Unidas. Son ellas las que enredan e intrincan la historia y el destino de Javier. ¿Qué relación tiene Javier realmente con el tráfico de armas? ¿Es un traficante? ¿Un agente secreto? ¿Un doble agente?

    La mayoría sino todos los personajes de Decker-Molina son refugiados de diferentes países, por eso el éxito de librería. En Tomasa, latinos y en Soledad rusos, somalíes, kosovares y obviamente latinos. En sus páginas estamos todos.

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